Un reencuentro entre los jóvenes de Bata, Niefan y Evinayong para la visita al Centro de Reeducación de Menores en Teguete
20 de septiembre de 2025

El Apóstol Salvador Mitogo Obiang, junto a un grupo de jóvenes nuevo apostólicos de Guinea Ecuatorial, motivados por el sentimiento de amor al necesitado, visitaron a los menores recluidos en el Centro de Reeducación de Menores en Teguete (Evinayong) para brindarles un apoyo moral y material.

Alegres por ir juntos
Muy temprano, en la mañana del sábado día 28 de junio, cerca de cincuenta jóvenes de las comunidades de Bata, Niefang y Evinayong, acompañados por el Apóstol Salvador Mitogo Obiang y otros ministros sacerdotales, se juntaron para un viaje al Centro de Reeducación de Menores en Teguete. Dicha visita tenía como propósito, ofrecer un apoyo moral y material a los menores recluidos en dicho centro. La comunión y el gozo entre los hermanos fue espectacular, todos se regocijaron por el reencuentro. De camino hacia Teguete, los jóvenes hicieron una parada en la comunidad de Medjaa Mebee, donde vivía el Evangelista de Distrito en descanso Alberto Obha. Allí el Apóstol le brindó una asistencia espiritual al Evangelista de Distrito y pudieron festejar la Santa Cena juntos y esto por última vez, porque el día 1 de agosto el Evamgelista de Distrito pasó al más allá.

Un programa para apoyar a los necesitados
Con el programa “Alcance a la Comunidad” los hermanos y hermanas de Guinea Ecuatorial asisten, con ayudas puntuales a los pobres o grupos sociales en situación de necesidad. Frecuentemente, en los encuentros con los grupos asistidos no solo se les ofrecen objetos materiales, sino que también se les imparten charlas de motivación como parte de una asistencia espiritual.

El Centro de Reeducación de Menores
Es una iniciativa del gobierno de Guinea Ecuatorial, como una institución disciplinaria para menores que son influenciados por la delincuencia juvenil. Ellos son retenidos allí hasta cumplir el tiempo que dicte su condena. Durante la estancia en el centro, ellos reciben formación en diferentes oficios, a fin de que, una vez libres, puedan integrarse normalmente en la sociedad. Hasta la fecha de nuestra visita estaban recluidos en el centro un total de 27 jóvenes. Entre los que se encuentran 25 menores varones y dos menores hembras.

Un cambio de actitud puede ayudar al cambio de nuestras circunstancias
El encuentro comenzó con una charla muy emotiva, conducida por el Apóstol Salvador, la cual tenía como enunciado “Cambia tu actitud y cambiarán tus circunstancias”. En la charla el Apóstol les mostró a los presentes la imagen bíblica de los dos malhechores que fueron crucificados juntamente con nuestro Señor Jesucristo (Lucas 23: 39-43). Uno de ellos, incluso en su agonía, injuriaba a Jesucristo. Sin embargo, el otro, consciente de que ambos eran malhechores y que por ello habían sido crucificados, le reprochó al otro por su actitud de necio y le rogó a Jesucristo que se acordara de él en su partida a su reino. La respuesta de Jesucristo a la actitud del segundo es “de cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:43). Con esta imagen vemos cómo la actitud del segundo malhechor cambia sus circunstancias y él al final es llevado al Paraíso, juntamente con Jesucristo. Aquella reacción de nuestro Señor Jesucristo con el malhechor en la cruz deja en claro que Dios nos ama a todos, sin importar quienes hayamos sido en el pasado. Él puede proveernos un futuro aún más bendecido si hoy decidimos cambiar. Tal vez no podamos evitar las consecuencias de nuestros actos del pasado, pero podemos elegir nuestras acciones hoy para vivir un mejor futuro, exhortó el Apóstol a los jóvenes.

Dios no hace acepción de personas
El Apóstol les hizo ver a los menores que Dios nos ama a todos y Él no hace acepción de personas. Él ama a los que le son obedientes, y también ama a los que no obran según su voluntad. Las circunstancias que estemos atravesando no definen el amor de Dios por nosotros. Aquella exhortación impactó de manera especial en los corazones de los menores asistidos y muchos expresaron su disposición cambiar a partir de la fecha de la charla.

El amor de Dios y nuestro amor a Él y a nuestro prójimo
Al igual que el segundo malhechor, no debemos esperar la ocasión perfecta para cambiar. Somos conscientes de que Dios nos ama y nosotros también estamos llamados a amarlo a Él y amar también a nuestro prójimo. No debemos esperar a hacer el bien cuando podamos reintegrarnos en la sociedad junto a los que ahora están fuera, podemos empezar a poner en práctica el mandamiento del amor a nuestro prójimo desde el lugar en el que nos encontramos ahora.

Algunas emociones de los menores
Durante la charla también participaron los menores del Centro de Reeducación, los cuales dejaron asombrados a los visitantes con sus excelentes reflexiones. Ellos se mostraron muy contentos y agradecidos, no solo por la visita, sino también en especial por la charla, la cual, según sus impresiones, les impactó de una manera especial. Nosotros somos unos jóvenes normales. Algunos no hemos tenido la oportunidad de aprender cómo hacer bien las cosas desde niños, de hecho, es aquí donde algunos hemos podido recibir educación. ¡Ojalá! si fuera posible, también me gustaría transmitir lo aprendido aquí hoy a aquellos jóvenes que afortunadamente siguen libres, pero que por desgracia también se ven llevados por las mismas corrientes que nos han llevado hasta aquí. Hemos aprendido que Dios nos ama, y Él espera que nosotros también podamos amarle a Él y a nuestro prójimo”. Dijo el representante de los menores del reformatorio. Después de la charla, tanto los menores del reformatorio, como los visitantes pudieron participar a un almuerzo compartido.

Una ayuda moral y material
Además de la charla, también se les llevó algunas ayudas materiales a los menores del reformatorio, tales como un equipaje de futbol, ropa, agua y diferentes productos de higiene. El responsable del centro agradeció en gran manera por la iniciativa de brindar asistencia aquellos menores y solicitó que aquella asistencia pudiera ser más frecuente en el futuro, si esto fuera posible, sin la necesidad de llevar objetos materiales. Después de la visita al reformatorio, el Apóstol ofició un Servicio Divino en la comunidad de Teguete, donde también viven más de cuarenta hermanos y hermanas.