Más de 640 miembros e invitados asistieron al Servicio Divino oficiado por el Apóstol líder Oscar K. Nwanza en la comunidad central de Bata el domingo día 15 de marzo.
Un reencuentro muy bendecido
Después del concierto de coros distritales celebrado en la tarde del sábado, los hermanos y hermanas se concentraron en la mañana del domingo, para vivir el Servicio Divino oficiado por el Apóstol líder, quien estuvo acompañado del Apóstol Salvador Mitogo Obiang y los ministros de distritos de todo el país. Para la ocasión, el Apóstol líder sirvió con la palabra de Lucas 23:42-43 “y dijo a Jesús: acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: de cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”.
Tomemos en serio a Cristo y aprovechemos la salvación que Él nos ofrece
Las Sagradas Escrituras nos describen las circunstancias en Gólgota, durante la crucifixión de nuestro Señor Jesucristo. Allí estaba una gran multitud que le injuriaba y se mofaba de Él; los soldados entretenidos por sus juegos que no tuvieron ninguna empatía al sufrimiento que padecía Cristo; también los sumos sacerdotes y escribas que se burlaban de Él. Ninguno de ellos fue consciente de que Él era el Salvador, y estaba pagando en la cruz por los pecados de toda la humanidad. Hoy la iglesia puede verse a veces como Gólgota, un lugar donde está Cristo crucificado, pero que muchos no somos conscientes de que Él es el Salvador y debemos aprovechar la salvación que Él nos ofrece. Muchos se entretienen con la superficialidad y no toman en serio la vida eterna que nos promete Nuestro Señor Jesucristo.
Librarse del sufrimiento corporal
Juntamente estaban crucificados con Jesucristo, dos malhechores; uno de ellos le reconoció como aquél que hacía milagros y ayudaba a la gente a salir de las dificultades; por tanto, él creía que Jesucristo podía liberarles de la cruz y liberarse así mismo. Aquello refleja la ceguera espiritual de aquel malhechor, quien necesitaba a Jesucristo solo para la ayuda en el cuerpo. Muchos hoy se acercan a Jesucristo, con la misma motivación, hacen grandes sacrificios y dan ofrendas; mientras que solo esperan que Jesucristo pueda solucionar sus problemas en la vida material, tales como, la salud, la fama, el éxito, los bienes materiales, etc.
Como hijos de Dios debemos evitar la superficialidad y poner nuestra mirada en la salvación que Jesucristo nos ofrece.
Busquemos primero el Reino de los Cielos
El segundo malhechor le reprochó al otro por su actitud y más le rogó a Jesucristo que se acordara de él cuando Él esté en su Reino. Éste apostó por la vida eterna; él se interesó primero por el Reino de los Cielos. Nuestro interés debe ser primero el querer ser salvos. En todas nuestras ofrendas y sacrificios, la motivación sea porque queremos ser salvos en el día del Señor.
Jesucristo no nos baja de la cruz
El primer malhechor quería ser liberado de la cruz, pero Jesucristo no reaccionó a esta petición. Sin embargo, Él reaccionó al ruego del segundo malhechor; a pesar del sufrimiento de aquél, Jesucristo no le bajó de la cruz, sino que prometió llevarle al paraíso. Jesucristo nos ofrece la vida eterna y nos promete la comunión eterna con Dios; aquello sobrepasa cualquier bien que podamos tener en la vida terrenal.
Debemos reconocer a Cristo como Nuestro Señor, para ser salvos
Para ser salvos es necesario reconocer a Jesucristo como Dios, reconocer nuestras faltas y culpas, y llegar a un arrepentimiento profundo para hallar Gracia y misericordia de Dios para el oportuno socorro. El segundo malhechor reconoció a Jesucristo como Dios. Él reconoció también que, por sus males, él merecía su castigo. Luego le rogó a Jesucristo que se acordara de él cuando venga en su reino.