El domingo día 10 de mayo, los jóvenes del distrito de Bioko, se desplazaron hasta la comunidad de Lonstry para un encuentro de juventud.
La comunidad de Lonstry
Lonstry es un pequeño pueblo de la isla de Bioko ubicada a unos 43 kilómetros de la ciudad de Malabo. Allí viven unos 10 miembros nuevoapostólicos, los cuales forman la pequenita comunidad de Lonstry y que aprovechan de la posibilidad en los domingos de reunirse los unos con los otros en los Servicios Divinos, a demás de los encuentros cotidianos.
Juntos en Cristo
Unos 116 jóvenes de la comunidad de Malabo, juntamente con algunos ministros sacerdotales y el dirigente de jóvenes, visitaron la comunidad de Lonstry. Los jóvenes, impulsados por el amor, quisieron vivir un encuentro especial entre ellos como también con los hermanos y hermanas de la comunidad, a fin de poder reforzar el sentimiento de comunión entre ellos, y a demás de dar testimonio de la fe nuevoapostólica en dicho poblado.
Busquemos primero el Reino de Dios en todas las circunstancias
El encuentro comenzó con un Servicio Divino de juventud, conducido por el dirigente de distrito, el Anciano de distrito Venancio Engonga, quien exhortó a los asistentes a buscar primero el Reino de Dios en todas las circunstancias de su vida.
La ayuda de Dios está por encima de la ayuda de las drogas
Después del Servicio Divino, se organizó una charla en la que uno de los participantes expuso el tema “las drogas y sus consecuencias”. En su explicación la ponente explicó a los jóvenes que Dios es el Todopoderoso, su asistencia y ayuda superan el alivio o fortaleza que podamos encontrar en cualquiera de las drogas, las cuales siempre crean falsas expectativas. Los hijos de Dios no deben perder la confianza y la seguridad en su Creador y buscar refugio en el alcohol o cualquier otra droga. Todo aquel que consume alguna droga con la esperanza de salir de alguna circunstancia adversa acaba creándose otro problema aun más grande, constató la ponente.
Ofreciendo ayuda material
Además de vivir juntos el Servicio Divino y la charla, los visitantes les ofrecieron comida y varios productos de primera necesidad a los habitantes de Lonstry. Aquella ayuda fue recibida con mucha alegría y gozo por la presidenta del pueblo y todos los demás habitantes. Tras el encuentro bendecido, los jóvenes regresaron felices y alegres a Malabo.